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¿DIMENSION DESCONOCIDA?

Cuando vemos algo que desconocemos y que despierta nuestro interés en saber que es,
espontáneamente iniciamos averiguar al respecto, con la finalidad de satisfacer nuestra curiosidad y
empezar a entenderlo. La estadía en las aulas universitarias de la facultad y especialmente en los talleres
de diseño, provoca en nuestro sentir un gran deseo de volcar todo nuestro potencial artístico y creativo en
la solución de los diferentes problemas que vamos a plantear como temas de pretexto, para el
aprendizaje del quehacer arquitectónico. Hasta en el inicio de la recepción de clases de los cursos
aparentemente fríos y que pensamos que no tienen mucha incidencia en la generación plástica del
diseño arquitectónico, ponemos bastante interés y vemos la posibilidad de que su contenido se identifique
con lo que nos gusta realizar, “diseño arquitectónico”,…inclusive habrán notado que instintivamente le
ponemos algo de arte, hacemos las letras de los títulos con agrado y detalle, le adjuntamos apuntes y
otros aditamentos que emergen espontáneamente de nuestra mente.

Los estudiantes nuevos, cachimbos en este menester, es seguro que se encuentran a la expectativa de
comprobar lo que ellos pensaron al decidir postular a nuestra comunidad arquitectónica. ¿Será una
actividad puramente artística?, ¿Una actividad puramente científica? ¿Será necesario ser un Leonardo da
Vinci, Miguel Ángel o un Albert Einsten?. Pensamos que no exactamente, pero creo que algo de cada
uno de ellos,…porque la arquitectura requiere además de estas dos actividades otros campos para la
comprensión y desarrollo de su espíritu esencial y sólo cuando pongamos interés en cada una de las
asignaturas que ofrece nuestra facultad, entenderemos que son necesarias para la plasmación de un
buen diseño arquitectónico. Entendamos por arquitectura, al proceso culminado de organización
espacial racional, para el desarrollo de una actividad humana. Proceso, por que demanda una
metodología de entendimiento, concepción y ejecución. Culminado porque mientras no se cristaliza
en un objeto, no hemos hecho arquitectura. Organización espacial racional, porque obedecerá a una
necesidad funcional, necesidad perceptiva, al manejo de un determinado material o materiales, y que
estos en su conjunto logren una estabilidad estructural a un costo adecuado para un determinado
entorno. ¡Ah!, y ustedes dirán, ¿Y como se come todo esto?, parece un poco complicado ¿No?, pero si
recordamos que estamos en una facultad de arquitectura tenemos la oportunidad de averiguarlos en cada
clase. ¡Asistamos e interroguémonos!

Ustedes habrán notado que en muchas oportunidades nos encontramos frente a un papel en blanco para
iniciar un diseño y sentimos impotencia en algunos casos para generar una propuesta. Estos momentos,
generan la sensación de estar perdidos en el espacio infinito, ya no azul ni negro como generalmente
hemos percibido, o como nos han mostrado en películas, fotografías y dibujos, sino en un espacio
totalmente blanco y desesperante, según el apremio que tenemos para hacerlo, y si tenemos
aparentemente el tiempo suficiente, nos consolamos diciendo ¡Uhhh! hay tiempo, mañana lo hago, ¡Hoy
no estoy inspirado!... ¡una amanecida y sale! Pero en la hora de los hechos, ¡Que problema! ¿No es
cierto?......La tensión se incrementa cuando el tiempo es menor, cuando se acerca la hora de entrega de
lo que debemos hacer. ¿Un sketch o squisse de comprobación?, ¿Un concurso arquitectónico?, ¿Una
licitación? ¿Un cliente apurado?, ¡Ah! …para muchos estudiantes de arquitectura, el boceto odiado o la
entrega del trabajo de taller,....bueno, sea cual fuere la circunstancia en que nos hallamos, este
fenómeno, es molestoso y preocupante en cada uno de nosotros que podríamos tener esta dificultad.

¿Porqué sucede esto?, ¿Será que no tenemos condiciones innatas para diseñador?, o como dijo algún
profesor en la facultad ¿No habremos nacido para arquitectos?, ¿Tendré que ir a sembrar papas? (con el
respeto a los hombres del agro, actividad muy importante por cierto).....¡No!, no se apresuren en definir su
situación,.. No por favor, la intención no es desanimarlos… sino que este hecho definitivamente se
produce porque no existe información en nuestra mente sobre lo que nos piden, no hemos visto tal vez
nunca, como han resuelto otros, el problema que tenemos, si lo vimos, lo hicimos tangencialmente o no le
dimos importancia. Finalmente el escollo se presenta, por lo menos, porque no hemos llegado a un
entendimiento cabal del objeto a crear, al concepto particular y personal de éste.

¿Recuerdan el concepto de arquitectura que lanzamos?.....“proceso”,....entonces es problema de


método y el que escojamos debe ser sistemático por que si no cumple esta condición, siempre estaremos
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en el problema del astronauta sin rumbo, en una dimensión desconocida, que simplemente es ignorancia
de lo que pretendemos hacer. En los talleres de nuestra facultad tenemos una etapa importante que la
denominamos “investigación” o “de recopilación de información” en fin, podemos encontrarle una
acepción coherente, pero el alma de esta etapa es precisamente cubrir el vacío inicial de lo que venimos
tratando, tener pleno conocimiento de lo que vamos a diseñar y dentro de ello una personalidad a
plasmar y mientras planifiquemos adecuadamente este proceso, fijando claramente los objetivos, dando
prioridad a la búsqueda de información útil para el diseño y no distrayéndonos apasionadamente en otros
campos que incita esta etapa, tendremos el éxito buscado; sobre todo pensando que tenemos poco
tiempo y necesitamos ahorrarlo para la práctica del diseño. Entre los variados ítems que podamos tratar
sobre el planeamiento de edificios, básicamente la información que se busca debe estar centrada en
cuatro aspectos: El objeto arquitectónico a diseñar, el usuario a servir, el territorio donde se va ha
emplazar y la temporalidad del mismo.

El objeto arquitectónico.

En el transcurso de mi poca experiencia como docente en la orientación para el aprendizaje del diseño
arquitectónico, escuché a algunos colegas mencionar que para obtener originalidad en la creación de un
objeto arquitectónico no es conveniente ver tipos y prototipos o hechos concretos sobre el tema, porque
podría definirse en nuestra mente parámetros que limiten la creatividad y la esperada originalidad en
nuestro resultado. Al respecto debo decirles que el aprendizaje de la arquitectura es como el de cualquier
profesión, es decir se basa en principios, fundamentos y experiencias logradas en el proceso de su
expresión durante la historia de la humanidad, pues el cúmulo de ellos genera el progreso y desarrollo de
su concepción. Por lo tanto es indispensable saber y conocer, que han hecho antes de nosotros sobre el
tema, que relaciones han tenido los hechos arquitectónicos con los momentos sociales, económicos,
políticos y religiosos, con la disponibilidad de materiales, sistemas constructivos y técnicas de sus
culturas. Por otro lado, también nos interesan, como enfocan hoy, los planteamientos modernos y
actuales en su concepción y definición de los mismos aspectos señalados…y… todo esto, para concluir
en una pregunta de rigor ¿Y cómo debo hacer ahora yo, el tema? ¿Cómo debe ser mi expresión
arquitectónica para mi época y para el lugar donde voy a ejecutar? Bueno entonces será importante
centrarse en estas preguntas para conseguir respuestas apropiadas, en este análisis serán necesarios
plantear patrones referenciales, patrones reales y patrones ideales sobre el objeto a diseñar. Los
patrones referenciales los obtendremos del proceso histórico, los patrones reales de la técnica actual y
los patrones ideales, de la teoría existente y de nuestras perspectivas que tenemos hacia el futuro.

Bien, tomemos nota de esta parte que es muy importante en la arquitectura. En la concepción del objeto
arquitectónico no sólo bastará el planeamiento sobre su organización, constitución y magnitud, sino
también sus características como objeto de arte, es decir su forma. En este aspecto, tiene mucho que ver
la composición de los volúmenes que se va ha proponer, su grado de inserción al contexto, su
identificación con el territorio que lo alberga y probablemente la filosofía y el mensaje que pretenda dar el
diseñador. Muchas veces el aspecto formal define la particularidad de su diseñador, puede mostrar un
estilo de su trabajo arquitectónico, en fin esta es una tarea muy elevada en la producción de arquitectura,
que exige experiencia y madurez en la concepción de los objetos arquitectónicos. Para resolver este
aspecto es importante revisar las variables que intervienen en una composición…revisemos diseño
básico, generemos muchas imágenes en nuestra mente sobre el objeto arquitectónico que vamos a crear
y dibujemos bastante, es conveniente realizar varias alternativas de propuesta, dibujemos como va ha
quedar los espacios internos y como va ha quedar su expresión en volumen externamente, dibujemos la
interacción de los espacios internos para notar el grado de estímulo a la percepción visual que tendrá el
usuario, dibujemos todos los ángulos externos de nuestro futuro edificio para el mismo fin en su
apreciación, no olvidemos ninguna parte de él, inclusive pensemos que las circulaciones horizontales y
verticales generan espacios y estos generan volúmenes.

Definida nuestra organización de volúmenes, ahora sí podemos pensar en la forma y ésta tendrá relación
con el material que vamos a utilizar y con la adecuada propuesta estructural que la soporte. En este
momento del trabajo formal no olvidemos de considerar la cubierta del edificio, elemento constructivo que
lo pasamos desapercibido generalmente y lo dejamos para el último. Recordemos que la cubierta de los
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edificios constituye un gran porcentaje de su definición formal. Finalmente debo recomendar en este
punto, de no dejarse distraer con el tratamiento de fachada en la definición formal, el trabajo de fachada
es un aspecto muy secundario en la propuesta de la forma del objeto arquitectónico. La forma del objeto
arquitectónico es el cuerpo principal y cuando el cuerpo principal es proporcionado cualquier ropa no le
quitará su belleza. El tratamiento de la fachada puede dar o quitar realce a la armonía de la composición
de la forma.

El usuario.

El estudio del usuario es muy importante, por que es él, el más interesado en obtener una adecuada
organización espacial para el desarrollo de sus funciones, en encontrar una envoltura aparente a su
entorno, a su modo de vida, a sus costumbres, al clima de su medio, a sus sentimientos y sobre todo que
cubra sus expectativas, de encontrar modernidad y elevar la calidad de su vivencia y todo esto, en la
mayoría de los casos, al costo mas bajo posible. Arquitecto… a mi me gustaría que la edificación sea así
o asá o…..como aquella de la esquina o como la que vi en una revista o en una película…son
expresiones y o actitudes que encontraremos de algunos clientes sean individuales o de grupo, en sus
afanes de lograr una organización apropiada para ellos. Arquitecto aquí le dejo unos croquis de lo que
queremos que sea nuestro edificio…y nos alcanzan unos trazos muy rudimentarios de lo que se puede
asemejar a una distribución en planta y…..son muy pocos los que realmente conocen la labor del
arquitecto, y que dejan en nuestras manos el destino de sus futuros edificios, es por todo ello que el tema
del usuario es un capítulo indispensable en el planeamiento del proyecto a ejecutar. Entre otros aspectos,
es imprescindible saber la organización que tienen, las funciones y actividades que desarrollarán, el tipo y
el número de personas que ocuparán el edificio tanto las permanentes como las eventuales e itinerantes,
el sexo, las edades, su condición social, la instrucción que tienen, su o sus condiciones económicas, sus
medidas antropométricas e inclusive sus situaciones emocionales que puedan tener por sus labores o
funciones, etc.

El conocimiento de la cultura del grupo humano a servir es un aditamento muy significativo para generar
el concepto arquitectónico, sus condiciones de organización social y el conocimiento de sus culturas
tendrán ingerencia en la posición a adoptar en la búsqueda de la identidad que debe tener el objeto
arquitectónico, por que de nada servirá el esfuerzo que realicemos en la organización espacial que
vamos a proponer para cualquiera de las actividades, si ésta no va responder a la forma de vida y cultura
que tienen y sobre todo a la función que van a desarrollar dentro del objeto arquitectónico, porque esta
identificación espacial servirá también para lograr la valoración que darán ellos a los objetos
arquitectónicos que vamos a brindar, que se identifican con ellos y que marquen diferencia con otros
medios. La cultura que desarrolla el usuario, como la música, la pintura, el folklore, la artesanía y hasta
los medios de producción son fuentes inspiradoras en la configuración de las partes de la arquitectura a
proponer.

El Territorio.

No existe edificio sin poblado, ni poblado sin edificios, es una correspondencia intrínseca y una necesidad
mutua, una convivencia constante, es por ello que no podremos estudiar uno ni otro sin tener que ver de
ambos. El medio o entorno donde planeamos construir un objeto arquitectónico es tan importante que
merece mucho nuestra atención, porque incidirá en la determinación de cada parte o elemento de nuestro
objeto arquitectónico, sobre todo en como se va insertar en él y como va ha ser el acceso que es el punto
de conexión con su territorio. El clima incidirá en el material, en la forma y en el espesor de la envoltura,
en la orientación que debemos darle para el aprovechamiento de las energías naturales. Los accesos y la
conformación de los paisajes y las buenas vistas nos determinarán la jerarquía de los espacios. La
topografía y la resistencia de suelo en la ubicación y disposición de los volúmenes, las características de
las edificaciones del entorno nos permitirá guardar unidad con ellas, su historia y su centro histórico en
buscar una identidad, revalorando su tradición, sus elementos constructivos, colores y espacios
tradicionales.
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La temporalidad.

Cada material de construcción, tiene sus propiedades físicas y mecánicas y cada material tiene su
durabilidad en un medio de igualdad de condiciones. ¿Sabían que se estima, que una edificación de
ladrillo y concreto realizada técnicamente de manera correcta y en condiciones normales dura de 1500 a
2000 años? ¿Será cierto? Claro que hay indicios suficientes que indica ello. Entonces esto nos indica que
la posición de los arquitectos y diseñadores de edificios debe tomar en consideración este aspecto muy
importante por cierto, es decir ¿Podemos pensar y decidir por la gente que vivirá de aquí a 500 años?
¿Podemos disponer de los espacios que ellos usarán? ¿Tenemos el derecho de forzarlos a vivir en
espacios que a nosotros nos parece bien, sin consultarles? Es necesario reflexionar, pero mientras tanto
si podemos dar el tiempo necesario de durabilidad a nuestros edificios, podemos prever ciertos cambios
de los modos de vida, podemos dar posibilidades de flexibilidad a los espacios que proponemos y
también podemos dar opciones de reciclarlos, pues bien, de esto se trata, de ser racionales y pertinentes
en nuestras propuestas y para ello planifiquemos bien y detenidamente.

Hay mucho que hablar de arquitectura……..este es el comienzo. Mientras tanto es menester recordar
puntos imprescindibles no tocados en este inicio del proceso que venimos hablando, me refiero a la
inclusión de aspectos fundamentales en la planificación mencionada, específicamente estoy invocando
entre otros, al conocimiento de las materias primas que dispone el arquitecto para su labor, muchas
veces no aludidas en los esquemas de investigación. ¡No, no! no hago alusión a los lápices, pinceles,
papeles u otros utensilios de graficación que utilizamos en nuestra expresión, sino al interés primordial de
conocer los materiales de construcción que disponemos, los sistemas constructivos de los mismos, los
sistemas estructurales que los soportarán, la tecnología arquitectónica (iluminación, acústica, ventilación,
temperatura, etc), la disposición correcta y racional de las instalaciones, las características y
especificaciones de montaje de equipos electromecánicos que ocupan un espacio generando volúmenes
y los valores estéticos y espaciales del lugar que debemos utilizar, pues la alimentación de nuestro
cerebro con toda esta información adicional a los otros aspectos, nos permitirá disponer de alternativas
varias de envolventes a la organización espacial que planteemos, a las muchas posibilidades formales
que albergarán la función o funciones que se desarrollaran en nuestro objeto arquitectónico que vamos a
diseñar, teniendo como soporte científico a la matemática, a la física y a las humanidades. Por lo tanto el
resultado exitoso de la investigación nos generará una acertada conclusión, volcada en un adecuado
concepto arquitectónico y una correcta dimensión del programa arquitectónico, para un determinado
territorio.

Autor: Jorge Sihuay Maraví, arquitecto.- Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad


Nacional del Centro del Perú - Huancayo.

Si deseas saber mas consulta la dirección http://www.arq.com.mx/noticias/Detalles/9126.html