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Nota de prensa

Prentsa oharra
20.04.10

Necesitamos un modelo de negociación colectiva que


favorezca la competitividad, así como la creación y el
sostenimiento del empleo

Con el actual modelo estamos poniendo en serio riesgo la competitividad


actual y futura de las empresas, así como el empleo.

En las condiciones actuales de nuestro ecosistema laboral ninguna empresa


de fuera se plantea venir a nuestro territorio y de las que están son
muchas las que tienen dificultades para continuar su actividad.

ADEGI con su posición en la Negociación Colectiva está defendiendo el


empleo de hoy y de mañana. Por sentido de la responsabilidad no puede
aceptar planteamientos que en lugar de ser creadores de empleo, son
destructores de empleo.

ADEGI coincide con el sentir mayoritario de la sociedad guipuzcoana que


quiere más trabajo y mejor, y que confía y apuesta más por la concertación
que por la confrontación.

Hay una coincidencia general entre los analistas económicos, que ADEGI comparte, en el
sentido de señalar que a la salida de esta crisis el escenario en el que las empresas van a
tener que competir será muchísimo más duro porque habrá más competidores, serán
mejores y estarán en cualquier parte del mundo, también aquí. Por lo tanto las empresas
se enfrentan a un reto de competitividad de dimensiones equiparable al de la profundidad
y crudeza de la crisis.

Para poder hacer frente a dicho reto de competitividad en el que las empresas se
juegan su supervivencia presente y futura, necesitarán ser más flexibles,
productivas, internacionalizadas e innovadoras, para ser más competitivas. Todo
ello con unos costes de actividad ajustados, cualquiera que sea su naturaleza, fiscales,
laborales, electricidad, entre otros.
Estamos ante una nueva época caracterizada en primer lugar por un traslado del eje sobre
el que ha girado el mundo del Atlántico al Pacífico; en segundo lugar porque el
crecimiento del comercio mundial, que la OCDE estima para los dos próximos años en el
5% , se producirá fundamentalmente en los países emergentes y por último, porque la
evolución demográfica prevista en los distintos continentes supondrá un fuerte cambio del
peso de las economías a favor de economías como Brasil, Rusia, India y China.
Frente a esta realidad estamos en un territorio que, como saben, es un territorio industrial
que produce fundamentalmente bienes de inversión de tecnología media y no de
consumo final; un territorio exportador, pero fuertemente concentrada en la UE y poco
exportadora a los países emergentes; con una Balanza Exterior Tecnológica mejorable ya
que importamos tecnología más avanzada que la que exportamos.

A todo ello debemos añadir que tenemos unos costes relativos que si antes nos ofrecían
ventajas competitivas, ahora las estamos perdiendo, si no las hemos perdido ya, incluso
respecto a países avanzados. Venimos de una época de excesos en costes, en los que
siempre y todo era a más, a más. Esa época ha terminado. De aquí en adelante los
incrementos en costes deberán estar vinculados a incrementos en la productividad. Si no
lo hacemos así el futuro de nuestra industria estará seriamente comprometido.

Las empresas no podemos ser ajenas a esta realidad. Para adaptarnos con éxito a esta
nueva era económica que está emergiendo necesitaremos tener una visión global de
nuestros negocios, ampliar nuestro campo de juego, estar más presentes en los mercados
con mayor crecimiento potencial y poner el acento en los países emergentes.

La visión global del negocio también nos exige gestionar de manera nueva las
personas y las relaciones laborales. Aquí sí que estamos ante un cambio de época,
que nos exigirá a todos un cambio en nuestros esquemas mentales y salir de
nuestras zonas de comodidad.

Las personas son para ADEGI lo más importante de nuestras organizaciones, pensando en
ellas es por lo que afirmaos que el mercado de trabajo tal y como lo conocemos hoy no
funciona. Su mal funcionamiento nos obliga a una gestión de las personas y de las
relaciones laborales que no nos satisface.

Con caídas de actividad menores que en otros países, que en Alemania por ejemplo,
España está a en pelotón de cabeza de la destrucción de empleo en Europa. Ello es un
síntoma claro de que nuestro mercado laboral no funciona, porque es rígido, dual e
ineficiente.

Por si fueran pocos los negativos efectos en el empleo, la ineficacia de nuestro mercado
laboral, desincentiva la rotación, merma la productividad y reduce la inversión por parte de
las empresas en formación como consecuencia de la alta tasa de temporalidad.

Como país nos hemos fijado como meta ser el referente europeo en innovación. También
como país debemos aspirar a ser innovadores en la transformación del mercado de
trabajo, fijándonos para ello en sistemas como la flexiseguridad que ya funcionan en otros
países, por ejemplo en Dinamarca, Holanda, Austria o Suecia.

Existen fundadas razones para apostar por modelos que al estilo danés y holandés
permiten beneficios comunes desde la asunción de una gestión compartida de los riesgos
entre empresarios, trabajadores y administraciones públicas.

Recorrer el camino de la flexiseguridad como lo han hecho los países citados es una
propuesta de fondo que nos permitiría superar la situación actual y encontrar una fórmula
para una mejor gestión de las personas y de las relaciones laborales. Y somos conscientes
de que no es algo que podamos hacer de hoy para mañana. Es una apuesta en el medio y
largo plazo.

El día a día de las empresas, están condicionadas por una legislación laboral y una
articulación de la negociación colectiva que no nos permite a las empresas adaptarnos a
los nuevos retos organizativos que tenemos.

Nuestro día a día se llama Negociación Colectiva, Convenios Colectivos y Pactos de


Empresa. En Gipuzkoa estamos metidos de lleno en el proceso de Negociación Colectiva
de este año, en el que tenemos que negociar, entre otros, un convenio tan emblemático
como el Metal.
ADEGI considera que a la vista de las propuestas sindicales -reducciones de jornada de
hasta cien horas, peticiones de incrementos cinco veces superiores al IPC- acompañadas
de los eslóganes al uso sobre la exclusiva responsabilidad, maldad y codicia de los
empresarios, el tejido productivo guipuzcoano lo va a tener muy difícil.
ADEGI considera que dichas propuestas, que se califican por sí mismas, no son
compartidas por la inmensa mayoría de los trabajadores guipuzcoanos que conocen bien a
pie de fábrica cuál es la situación de cada una de las empresas; cómo van los pedidos,
cuánto venden, las dificultades que afrontan cada día. Situación que no se resuelve con
eslóganes que pueden valer para una pancarta o una manifestación, pero no para
competir. Y es ahí donde nos jugamos el futuro.
Sólo las empresas más flexibles y que incrementen su productividad podrán
competir con posibilidades de éxito en el futuro y nuestro modelo de Negociación
Colectiva no ayuda en todo ello.
Tenemos un modelo de Negociación Colectiva hoy en el que:

• los Convenios Colectivos lejos de equilibrar las pretensiones de las partes, las
desequilibran por el juego de la ultraactividad a favor de los trabajadores,
• la legislación laboral tiene una vocación proteccionista exacerbada y de estabilidad
que petrifica los logros sindicales, y choca con la naturaleza de la actividad
empresarial que es cambiante
• la negociación colectiva se da en cascada, de manera que el ámbito superior cede
ante el inferior, mejorando siempre las condiciones laborales de los trabajadores e
incrementando los costes;
• la estrategia sindical, sobre la base del convenio de ámbito más cercano, plantea
pactos de empresa que tienen como único fin incrementar aún más los costes.

ADEGI considera que la Negociación Colectiva en los términos que hemos conocido, no
responde a las necesidades de las empresas, y nos impide competir en el siglo XXI
anclándonos en esquemas propios del siglo pasado. En definitiva este modelo de
negociación colectiva no nos sirve, es más, creemos que la vía actual de la negociación
colectiva como instrumento de gestión de personas creemos que está agotada y que,
además, es ineficaz.

Estamos persuadidos de que es hora ya de plantarse una profunda reforma que permita
una rápida y eficaz adecuación de la negociación colectiva a nuestra realidad, permitiendo
a las empresas adaptarse tanto a los imperativos internos como a los externos con rapidez,
para que puedan ser competitivas y mantener el empleo, y a las personas conciliar mejor
su vida personal y laboral, garantizando su empleabilidad.

La posición de ADEGI de la Negociación Colectiva tiene como fin posibilitar que las
empresas puedan competir en la nueva era de la competitividad que estamos viviendo. La
nueva orientación de la gestión de las personas y las relaciones laborales busca reducir los
perniciosos efectos que sobre la competitividad de las empresas tiene el modelo tal y
como lo hemos conocido hasta ahora. Nos jugamos la competitividad futura de la
industria. Muchas empresas guipuzcoanas si hoy tuvieran que montar sus negocios en
nuestro territorio no lo harían porque las condiciones no ayudan.

ADEGI con su posición en la Negociación Colectiva está defendiendo el empleo de


hoy y de mañana. Por sentido de la responsabilidad no podemos aceptar planteamientos
que en lugar de ser creadores de empleo, son destructores de empleo. Coincidimos con
el sentir mayoritarios de la sociedad guipuzcoana que quiere más trabajo y mejor,
y que confía y apuesta más por la concertación que por la confrontación.

Es en este contexto en el que hay que situar para entender la propuesta de ADEGI para la
renovación íntegra del Convenio del Metal. Aumentar la Competitividad de las Empresas
eliminando para ello rigideces e incorporando elementos que permitan mayor flexibilidad
a las empresas son las líneas maestras del nuevo articulado del Convenio. Si tenemos
empresas más flexibles y ganamos en productividad podremos competir con posibilidades
de éxito.

En orden a dotar a las empresas de elementos de flexibilidad ADEGI ha propuesto: mayor


flexibilidad, entre otras, en materia de calendario laboral, disponibilidad de horas,
movilidad funcional y geográfica, así como mayores facilidades para modificar las
condiciones de trabajo, lo que permitiría a las empresas adaptarse mejor y más
rápidamente a sus necesidades.

Por otra parte ADEGI propone que las empresas dispongan, en el marco de la legalidad,
de plena capacidad organizativa en materia de contratación laboral, subcontratación y
contratación a través de ETT, elección de las mutuas, entre otras. Ello supondría la
eliminación de las limitaciones que el último convenio contemplaba en este sentido.

Con el panorama descrito las empresas necesitan incrementar su productividad y reducir


costes. Es por ello que ADEGI en el nuevo articulado del Convenio propone una
equiparación de la jornada a la media estatal del sector del metal (1755 horas en cómputo
anual), lo que supone un incremento de 58 horas al año o 15 minutos al día con respecto
al último convenio.

Asimismo ADEGI propone que los trabajadores del metal guipuzcoano mantengan sus
condiciones salariales que, aún así, continúan siendo los que mayores salarios que existen
en el sector del metal del Estado, un 32% superior a la media del Estado, que es a donde
destinan un tercio de sus ventas las empresas guipuzcoanas.

A pesar del incremento de jornada propuesto y con el mantenimiento de las condiciones


salariales que prevé la propuesta de ADEGI, los trabajadores del metal guipuzcoano
tendrían unas retribuciones superiores en un 23% a un trabajador del metal de Bizkaia y
un 32% al del metal de Álava.

ADEGI lamenta la manipulación demagógica que las centrales sindicales están realizando
de esta iniciativa negociadora que es absolutamente legítima y acorde a la ley exigiendo la
retirada de la plataforma empresarial, lo cual es contrario a la buena fe en la negociación.

La situación es sumamente preocupante puesto que las centrales sindicales han


abandonado la mesa negociadora con el único argumento de negar la capacidad de
ADEGI de presentar plataformas con la excusa de considerar sus reivindicaciones
regresivas.

El hecho de que las centrales sindicales hayan abandonado la Mesa de


Negociación del Convenio del Metal, con la excusa de que ADEGI no retira su
plataforma, es demostración de un talante dogmático y autoritario que pretende
imponer reglas de juego antijurídicas en la negociación, sin aceptar el derecho que
asiste a la representación empresarial de presentar su plataforma con las reivindicaciones y
contenidos que estime oportunos desde una visión empresarial.
ADEGI considera que ya es hora de negociar el Convenio en serio y de mostrar
que de verdad existe voluntad de negociar y de hacer todo lo posible para lograr
un Convenio del Metal con contenidos y que satisfaga a las partes. La voluntad
negociadora se demuestra acudiendo a las reuniones a dialogar, a escuchar, a discutir y
acordar, que es lo que hace ADEGI.

No acudir a las reuniones, abandonar la mesa y pretender imponer las posiciones propias
sin comprender que toda negociación implica cesiones y el equilibrio entre las peticiones
de las partes, es no querer negociar en serio y pretender bloquear la misma.

ADEGI insiste en que quiere un Convenio para la industria del Metal de Gipuzkoa pero
considera que el mismo tiene que favorecer y ayudar a la competitividad de las empresas y
de esta manera al mantenimiento del empleo. Sólo un Convenio con contenidos que
faciliten a las empresas adaptarse a los cambios del mercado global, que
posibiliten organizaciones flexibles y más productivas es viable en estos
momentos.
Fuente: INE, Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL). CNAE 93.
Los datos corresponden a la media anual de los cuatro trimestres.
Fuente: INE, Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL). CNAE 93.
Los datos corresponden a la media anual de los cuatro trimestres.
Fuente: INE, Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL). CNAE 93.
Los datos corresponden a la media anual de los cuatro trimestres.
Fuente: Confemetal. La Negociación Colectiva en 2008.
Fuentes: EIRO “Working time developments 2008”, Confemetal y Convenios provinciales. En el caso de Euskadi, la jornada anual calculada sin
ponderar.
Equivalente seminal calculado considerando 274 (España) y 273 (Euskadi y Gipuzkoa) días de trabajo por año y 6 días por semana.