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Resumen del “Viraje Ético de la Estética y la política”

Conferencia de Jacques Rancière dictada en Chile en la Universidad ARCIS el año 2005

Ignacia Vidal M

Raimundo Araya H.

Este texto trata de una conferencia dictada en la Universidad ARCIS, que se desarrollo
el año 2005 en Chile. La que tradujo para su publicación la profesora María Emilia Tijoux.

Jaques Rancière es un filósofo francés contemporáneo que escribe principalmente


sobre la relación entre la política y la estética aplicada a diversos contextos de la realidad.
Fue fanático del marxismo y discípulo de Althusser. Trabajando junto a él en “Para leer el
capital”, obra que en el contexto de la Tercera Internacional deseaba dar un nuevo
enfoque al marxismo. Rancière tiempo después se distanciara de Althusser debido a
diferencias ideológicas.

Rancière comienza su texto hablando de la ética como “instancia general de


normatividad”. El define a la ética como “: el pensamiento que establece la identidad en
un entorno, una manera de ser y un principio de acción”, siendo esta identidad la que
caracteriza la inflación ética de hoy. Comprendiendo el significado de ética, el autor
comienza hablar de lo que se entendería por Viraje Ético, el que “significaría que la
política o el arte actualmente están cada vez mas sometidos a una investigación moral
sobre la validez de sus principios y las consecuencias de sus prácticas” 1

En su texto, será por medio de la ejemplificación de las películas Dogville de Lars Von
Trier y Mystic River de Clint Easwood, que intentará explicar lo que es el Viraje Ético,
exponiendo que esto no es el retorno a la moral, sino la separación de lo que la palabra
misma de moral implica. La moral conlleva la separación entre Ley y Hecho, conceptos que
retoma Rancière para explicar que El Viraje Ético es el paso de la Ley o Derecho al Hecho,
por medio del Consenso que es el modo de estructuración simbólica de la comunidad, en
el que los distintos pueblos en disputa tienden al disenso. Estos pueblos se unifican en uno
solo llevando al Consenso, que no es la opinión de un pueblo sobre otro, sino que es la
posición surgida de la entremezcla de tanto un grupo como del otro, de forma que no es la
opinión particular de ninguno de los grupos. Convirtiéndose esta comunidad política de
pueblos en comunidad ética, es en esta sociedad donde ya no hay diferencias entre los

1
Ranciere, J. (2005). El viraje ético de la estética y la política. Santiago: Palinodia,Pág.21.
pueblos, debido a que el consenso es total, ya no se da espacio para el excluido, para el
anormal, ya que será esta misma comunidad unificada en un solo pueblo la que socorrerá
al excluido para que forme parte de la totalidad. Es por esto que Rancière dirá “La ética ha
instaurado su reino, primero bajo la forma de lo humanitario y luego bajo la justicia
infinita ejercida contra el eje del mal”2

Después de explicar esto, el texto da un leve vuelco ya que cae en ejemplificaciones


sobre el arte y los hechos de la realidad. Rancière comienza a hablar de la guerra
humanitaria, que es la guerra sin fin contra el terror. Donde los derechos humanos se
vuelven los derechos de las poblaciones victimas, estos derechos se convierten en
derechos absolutos de los sin derecho que exigen respuesta. Estos derechos absolutos de
los sin derechos son ejercidos por otro en la exigencia de seguridad en una comunidad de
hecho. Apoyándose en Lyotard, dice que el hombre tiene que ser algo más que un hombre
para expresar sus derechos, identificando a este otro que es más que el hombre, como el
“ciudadano”, concepto que ha sido definido por medio de la historia. El mismo autor,
explica que se crea una especie de tensión entre lo que es el humano y el inhumano, ya
que hay violaciones de lo humano que son calificadas de inhumanas, pero lo inhumano
está en dependencia al humano, ocurriendo que el inhumano no puede manejar al
humano ya que es expresión de este.
Su idea es recodificar e invertir el pasado para hacer un cambio radical “acomodación
de la radicalidad de ayer a las condiciones actuales”3. Un acontecimiento radical que ya no
corta la historia por delante, sino que por detrás de nosotros, un acontecimiento radical
importante y que a su vez funciona como lo irrepresentable, lo prohibido y lo imposible
fue el genocidio nazi, que se instaló en el centro del pensamiento filosófico en 1989, con
la caída del muro de Berlín, por lo tanto “tomó el lugar del corte de tiempo necesario a
dicha radicalidad”4.
Rancière agrega el arte a todo lo anterior, demostrando que se puede ligar a este
análisis. “El arte y la reflexión estética tienden a redistribuirse en una visión que consagra
al arte al servicio del lazo social y otra que lo consagra al testimonio interminable de la
catástrofe” 5, testimoniando el mismo en una común pertenencia ética. El arte testimonia
al mundo común en su accionar por medio de la obra artística (al igual que la reflexión
estética) y lo hace por medio del consenso, creando situaciones de proximidad por medio
2
Ranciere, J. (2005). El viraje ético de la estética y la política. Santiago: Palinodia,Pág.30
3
Ibidem.Pág.49
4
Ibidem.Pág.50

5
Ranciere, J. (2005). El viraje ético de la estética y la política. Santiago: Palinodia,Pág.35
de los lazos sociales, como lo hace el arte relacional. Para ejemplificar esto Rancière toma
a Godard, el cual en sus films de los sesenta hacía collages de elementos aparentemente
sin relación.
En la actualidad ,la violencia polémica propia del arte del ayer toma una nueva figura
en testimonios de lo irrepresentable, del mal o de la catástrofe infinita. Lo irrepresentable
es la categoría central del viraje ético de la estética, ya que esto también es una categoría
de indistinción entre el derecho y el hecho. Rancière con respecto a lo irrepresentable,
dice que “el problema no es saber si se puede o no presentar, sino si se quiere representar
y qué modo de representación se elige para ese fin” 6. Distinguiendo el mismo entre lo
prohibido y lo imposible dice que “hay que construir el concepto de modernidad artística
que aloje lo prohibido en lo imposible, haciendo de todo el arte moderno un arte
constitutivo dedicado al testimonio de lo irrepresentable” 7.
Rancière para hablar sobre el arte y la estética se apoya en el concepto Kantiano de lo
sublime, que es el concepto de una imposibilidad, “la experiencia de lo sublime es la
experiencia de una incapacidad de la imaginación para ponerse a la medida de un sensible
de excepción de una grandeza excepcional de un poderío terrible” 8. Lo sublime lleva a lo
irrepresentable y con respecto a esto Lyotard dice que las vanguardias artísticas tienen
una sola tarea: testimoniar lo irrepresentable.
A modo de conclusión el autor dice que para salir de la configuración ética del hoy, hay
que devolver a la política y al arte su carácter de cortes ambiguos, volviendo a la
referencia que se tiene que dar hacia estos.

6
Ibidem.Pág.41
7
Ibidem.Pág.43
8
Idem