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LA SANGRE DE JESÚS ES LA LLAVE QUE ABRE LA

PUERTA A LA BENDICIÓN
Jesús en la última cena tomó pan y vino; del pan dijo: “Este es mi
cuerpo”, y del vino: “Esta es mi sangre”. El cuerpo, cubre la desnudez
del hombre; la sangre, limpia su pecado.
Muchos creyentes aún no conocen el poder de la sangre de Jesús. La
vida, la familia, el ministerio cambian por el poder de Su Sangre. Es
muralla de protección, la única barrera que ningún demonio traspasa;
usted debe conocer lo que hace en su beneficio. La Palabra dice: “sin
derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22); y “le
han vencido por medio de la sangre del Cordero” (Apocalipsis 12:11).
Hay gran poder en Su Sangre; creerlo es poseer la llave que abre la
puerta a la bendición, es tener el arma que derrota al enemigo. Jesús
derramó Su Sangre en siete ocasiones

1. A través de Su sudor. Lc. 22:44. En el huerto de Getsemaní, Su


sudor caía a tierra en grandes gotas de sangre. Él sabía que sería
traicionado. Si usted comprende que Él ya lo vivió para su liberación y
cree que hay poder en Su Sangre, el Espíritu Santo toma lo sucedido
dos mil años atrás y lo trae a este día. Como si fuera al Getsemaní a
buscar gotas de Su sudor, dice: “Pongo Mi Sangre sobre ti. Yo fui
víctima de la traición, pero Mi Sangre es el antídoto que contrarresta
la traición. Sano tu corazón para perdonar a quienes te hicieron
daño”. ¿Fue traicionado? Aplique la Sangre de Jesús por medio de Su
sudor; hay poder en ella.

2. Cuando arrancaron Su barba. Is. 50:6, Mt. 26:67. Dejaron a Jesús al


descubierto, en carne viva, expuesto. Quienes decían amarle, ¿tocaron
su imagen? ¿Sus padres, un profesor, una autoridad espiritual
atacaron su imagen? La Sangre que brotó de Su rostro restaura su
vida, porque usted es la obra maestra de Dios. Con esta palabra que
viene de Él, todo cambia en lo espiritual; al aplicar la Sangre de Jesús,
calla la voz enemiga, lo demoníaco huye. El poder de Dios le sana y
puede creer en sí mismo. La Sangre de Jesús restaura la imagen de
Dios en usted, siente que es importante y Él puede usarle para
restaurar a otros.

3. Al poner la corona de espinas en Su cabeza. Mt. 27:29 Con la caña


golpeaban, incrustando las espinas en Su cabeza que llegó al doble
del tamaño. Nunca alguien llevó una corona de espinas antes. ¿Por
qué no de ramas u otro material? Nada sucede por casualidad. Al
pecar el hombre, Dios dijo: “Maldita será la tierra” (Génesis 3:17); la
primera maldición vino a la tierra. Luego dijo: “espinos y cardos te
producirá” (V18), y la maldición fue a la tierra representada en ellos.
La corona de espinas en Jesús canceló la maldición de la tierra. La
maldición representada en espinos y cardos, pasó a Su cabeza.
Tiempo atrás, aplicando Su Sangre a cada área, llegué a la corona, y
dije: “Tomo la Sangre derramada al ponerte la corona de espinas, la
aplico a mi vida, mi familia, la iglesia…”. Al momento surgió una
fresca revelación. Dios dijo a Adán: “Maldita será la tierra”. ¡Ahora lo
opuesto! “…en Cristo todos serán vivificados” (1 Corintios 15:22).

4. Al flagelar Su cuerpo con el látigo de roma. Su cuerpo quedó


convertido en una sola llaga sangrante. Hoy tome de la Sangre de
Jesús que brotó de Su cuerpo lastimado, declárese redimido de toda
rebeldía, todo pecado, toda enfermedad y dolencia. En la Presencia de
Dios, siéntase libre, su familia es libre, su iglesia es libre en el Nombre
de Jesús, por el poder del Espíritu Santo.

5. De Sus manos. Col 2:14. Las atravesaron con grandes clavos y las
fijaron al madero. Tome de esa Sangre y aplíquela a sus manos,
declarando que son santificadas, purificadas, libres de toda violencia,
libres de toda impureza, de todo acto de corrupción en el Nombre de
Jesús. Crea que usted ahora puede levantar manos sin ira ni
contiendas, porque el poder de Su Sangre ha quebrado todo lo que lo
ataba. Crea que sus manos podrán expresar el amor en caricias y
gestos tiernos a las personas que ama, porque la Sangre de Sus
manos las ha lavado.

6. De Sus pies. Fue derramada cuando los atravesaron con grandes


clavos. Por Su Sangre que brotó de los pies, crea que el Señor guarda
su entrada y su salida, su camino y, que por ella, usted podrá andar
en santidad y en fidelidad a Dios cada día de su vida y ser bendecido.

7. Sangre y agua al traspasarle el costado derecho con la lanza. Los


problemas cotidianos traen gran carga al corazón. Si usted vive
estresado y bajo presión, aplique hoy Su Sangre, reciba y viva en
completa liberación.

Declare en este día: La Sangre de Jesús me lava de todo pecado, de


toda traición y rechazo. Me da una nueva imagen, me libra de toda
enfermedad y rebelión. Quita todo estrés, toda preocupación, toda
angustia. En el Nombre de Jesús, decreto que viviré por largos días y
que veré Tu rostro glorioso. Amén y Amén.

Pastor Cesar Castellanos Domínguez.